martes, 27 de mayo de 2008

¿Cómo enseñar para que la diversidad de estudiantes presentes en una sala de clases aprenda?

Hoy en día lograr que un grupo de adolescentes aprenda es una tarea muy ardua, debido a la gran cantidad de personalidades que podemos encontrar en una sala de clase, que ahora va desde los llamados pokemones hasta los pelo lais, que sin lugar a duda son las tribus urbanas dominantes en la juventud actual. Paulo Freire nos ha invitado a reflexionar sobre el tema de la educación planteándonos algunos puntos de vista que son muy singulares, pero sobre todo de fácil aplicación para los docentes que tenemos el ímpetu de educar, él nos hace recordar que “los profesores necesitamos de los alumnos, así como los alumnos necesitan de los profesores”, a través del desarrollo del colegio ambas partes van aprendiendo, ya que aunque las funciones sean diferentes, ambos tienen la necesidad de aprender, lo importante en esto es llegar a relacionar a estos sujetos de manera que ninguno se sienta sobrepasado por el otro sino que ambos vivan en una especie de simbiosis, en donde se pueden salir beneficiados a la hora de aprender.
Es muy importante “saber primero que nada cual es nuestra comprensión del acto de enseñar y cual es nuestra comprensión del acto de aprender”, (Paulo Freire) al pasar los años podemos recordar nuestra etapa como estudiantes secundarios, la cual esta marca por los profesores que nos hicieron clase, incluso ellos pueden llegar a marcar la manera que desarrollemos nuestra labor como docentes, es imprensidible que definamos lo que queremos enseñar y como conseguiremos que los alumnos aprendan, podemos recordar que ciertos profesores querían que aprendiéramos alguna materia pero enseñaban otra, por lo tanto volvemos al punto de dominio de conocimientos por parte del profesor porque a la hora de hacer clases debemos ser extremadamente claros respecto a lo que queremos enseñar lo que se relaciona estrictamente con lo que queremos que aprendan.
También debemos saber el nivel que los alumnos con los que estamos trabajando, no sacamos nada con enseñar lo que el marco curricular nos pide enseñar si los alumnos vienen con vacíos de cursos anteriores con lo cual no podrán aprender lo que debemos enseñarles, es por eso que como profesores debemos respetar los limites de los alumnos, los cuales pueden ser tomados desde variados puntos de vista, ya que no debemos intentar encuadrar la materia sin primero conocer a los alumnos, incluso debiéramos conocer lo que le gusta y lo que no le gusta, ya que tal vez no le guste la materia y vea que le estamos hablando en otro idioma, y que no nos interesa si el aprende o no, solo nos interesa que repita como loro, para que consiga una buena nota.
E s muy probable que tengamos que hacer clase a un grupo de estudiantes que vive en el silencio académico, y nosotros como profesores debemos encontrar la forma de poder arrancar ese silencio académico del alumno, para romper este silencio debemos encontrar el meollo de este silencio que lo mas seguro es que venga de vacíos de cursos anteriores donde no se le dio la oportunidad de hablar, de que expresara sus dudas, lo cual puede pasar por miedo al hacer el ridículo con una pregunta que el considere “tonta”. Desde el punto de vista académico, si los alumnos desean escuchar no podemos negarle la posibilidad de escuchar conocimiento, el cual no tan solo debe limitarse a lo estrictamente ilustrado, sino también de la vida, pero junto con que nos escuchen debemos señalarles que necesitamos escuchar su voz, saber lo que entienden y lo que no, que deben expresar sus dudas, porque la palabra de nosotros como docentes no sirve de mucho sin la palabra que puedan emitir los alumnos, ya que el complemento de estas dos voces va a desarrollar un verdadero aprendizaje.


1 comentario:

Profesora dijo...

Realizas una buena reflexion, con adecuada ortografía, pero no das soluciones concretas al momento de enfrentarte con una diversidad de alumnos. Debes profundizar en el tema, siendo consecuente en tu proyecto como futuro profesor.

Tu nota es: 85
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LA PROFESORA